La Malquerida Listán Negro

Me hierve la sangre cada vez que escucho a alguien decir que los tintos de Lanzarote no son buenos, que son caros, que donde se ponga un Rioja… blablabla… No pocas veces oigo esos comentarios de personas que ni siquiera son expertas, pero les gusta sentar cátedra, sin criterio alguno y lanzando su opinión como si fuera la única válida. Estas personas no se dan cuenta del daño que hacen a la economía local, por no mencionar que faltan a la verdad.

¡Por supuesto que los tintos de Lanzarote son diferentes! Por suerte, son MUY DIFERENTES. El 75% de los cultivos dedicados al vino a nivel mundial están ocupados por 10 ó 12 variedades de uva. El otro 25% lo componen variedades minoritarias de aquí y allá, cada una con sus particularidades. En este cachito de tierra tenemos una variedad MUY ESPECIAL, la LISTÁN NEGRO, que posee unas características únicas. Aprovéchala, querida, porque es un sabor del que no vas a poder disfrutar en ninguna otra parte del mundo. Te cuento cómo llegó hasta aquí:

Hasta el S.XVIII, la mayor parte de los vinos producidos en el archipiélago eran de uva blanca. Anteriormente, la Malvasía había sido la reina de la fiesta, pero en esto del vino todo va por modas, así que el auge del comercio con Portugal hizo que se popularizaran el Madeira y el Oporto, dejando a un lado a los vinos canarios. Los tinerfeños, que son muy cucos, empezaron a producir una especie de “Falso Madeira”, una mezcla de blanco local con aguardiente y vino tinto peninsular, que parece que entraba muy bien a los ingleses, su principal mercado. Así fueron escapando, hasta que a alguien se le encendió la luz y pensó: “¿Y si hacemos nuestro propio tinto y con lo que ahorremos nos vamos de vacaciones?” (vale, no fue exactamente así, pero algo parecido seguro). Así que se pusieron manos a la obra, trajeron de la península parritas de uva tinta y así llegaron los tintos a Canarias.

Nuestra Malquerida Listán Negro vino de Andalucía, donde aún sigue viviendo su prima de Sanlúcar de Barrameda, la Listán Prieto. Las dos Listán, como miembros de la misma familia, tienen características comunes, pero han evolucionado de manera diferente debido, sobre todo, al terreno y al clima. En Tenerife, poco a poco, los tintos comenzaron a desbancar a los blancos, y hoy en día nuestra Listán es una de las principales variedades utilizadas en la isla. De Sanlúcar a Tenerife y de ahí a Lanzarote, ese fue el viaje que realizó nuestra viajera amiga. Pobrecilla, al principio no la usaron más que para dar color a los blancos porque, así pensaban los lugareños, ayudaba a conservarlos. Después se intentó darle más protagonismo y elaborar tintos, pero durante muchos años no hubo manera. El motivo: a los productores locales les ocurría lo mismito que a los “críticos” de los que hablaba al principio de mi relato, es decir, pensaban que todos los vinos se tienen que parecer, más o menos, a los de La Rioja. ¡Tremendo error! Cogían la delicada listán y la trataban como a la riojana tempranillo, metiéndola en barricas de roble durante largas temporadas y estrujándola y macerándola al máximo para sacarle unos taninos y un color imposible en nuestra amiga. Maltratándola, vaya, para obligarla a ser algo que no era.

Y claro, con este tratamiento salvaje, los tintos conejeros cogieron (y con razón) fama de rasposos, astringentes y aptos sólo para paladares poco refinados.

Llegando al final del S.XX (anteayer, como quien dice, que servidora ya había nacido..) se empezó a dar a la Listán Negro el trato que se merecía. Poco a poco, se consiguió vendimiar en el punto justo de maduración, para que la uva estuviera sabrosa pero sin perder color; se empezó a macerar sin afán de darle un color excesivo y se comenzaron a apreciar los aromas y sabores a frutos rojos que tanto la caracterizan. Hoy en día, tenemos unos vinos particulares, especiales, únicos. Frescos, ideales para este bendito clima primaveral que tenemos en Canarias. Si vienes por aquí, amiga, no te dejes engañar por críticos de pacotilla, déjate llevar por la tierra en la que estás y disfruta de un buen vino. Y si tienes dudas, pregúntame y te cuento más.